miércoles, 13 de octubre de 2010

SÍNDROME DE ASPERGER

SÍNDROME DE ASPERGER

Información extraída del sitio de la
FUNDACIÓN ASPERGER ARGENTINA (e.f.):



El SÍNDROME DE ASPERGER es un trastorno del desarrollo cerebral muy frecuente (de 3 a 7 por cada 1.000 niños de 7 a 16 años), que afecta más a los niños que a las niñas y que al ser recientemente reconocido por la comunidad científica (Manual Estadístico de Diagnóstico de Trastornos Mentales en su cuarta edición en 1994 de la Asociación Psiquiátrica Americana) es un desconocido entre la población general e incluso por muchos profesionales.

La persona que lo padece tiene un aspecto externo normal, suele ser inteligente y no tiene retraso en la adquisición del habla, pero tiene problemas para relacionarse con los demás y en ocasiones presentan comportamientos inadecuados. Los padres suelen percibir esta diferencia entre los 2 y los 7 años, buscando una ayuda que en muchas ocasiones no es la apropiada.

A pesar de sus dificultades son nobles, con un gran corazón, una bondad sin límites, fieles, sinceros, y un sinfín de valores que podemos descubrir con tan sólo mirar un poquito en su interior. Niños y niñas, hombres y mujeres diferentes, que han nacido marcados por una discapacidad invisible, que en algunas ocasiones les proporcionará a ellos y a sus familiares problemas, sufrimiento y soledad. Todos ellos luchan sin descanso, con la esperanza de conseguir un futuro más amable en el que puedan comprender el complejo mundo de los seres humanos y ser aceptados tal como son.

A continuación se citan algunas de las características que presentan estos niños. Cada niño las expresa de forma diferente. Si algunas de ellas se evidencian en tu hijo, un familiar , un alumno o conocido, es aconsejable que sea visto por un profesional (psicólogo, neuropediatra, psiquiatra infantil, ...) que pueda establecer el diagnóstico y tratamiento apropiados.


HABILIDADES SOCIALES Y CONTROL EMOCIONAL:
• No disfruta normalmente del contacto social.
• Se relaciona mejor con adultos que con los niños de su misma edad.
• Tiene problemas al jugar con otros niños.
• No entiende las reglas implícitas del juego.
• Quiere imponer sus propias reglas al jugar con sus pares.
• Quiere ganar siempre cuando juega.
• Prefiere jugar sólo.
• Le cuesta salir de casa.
• El colegio es una fuente de conflictos con los compañeros.
• No le gusta ir al colegio.
• Es fácil objeto de burla y/o abusos por parte de sus compañeros, que se suelen negar a incluirlo en sus equipos.
• No se interesa por practicar deportes en equipo.
• Tiene poca tolerancia a la frustración.
• Cuando quiere algo, lo quiere inmediatamente.
• Le cuesta identificar sus sentimientos y tiene reacciones emocionales desproporcionadas.
• Llora fácilmente por pequeños motivos.
• Cuando disfruta suele excitarse: saltar, gritar y hacer palmas.
• Tiene más rabietas de lo normal para su edad cuando no consigue algo.
• Le falta empatía: entender intuitivamente los sentimientos de otra persona.
• Puede realizar comentarios ofensivos para otras personas sin darse cuenta, por ejemplo: "qué gordo".
• Tiene dificultad para entender las intenciones de los demás.
• No tiene malicia y es sincero.
• Es inocente socialmente, no sabe como actuar en una situación. A veces su conducta es inapropiada y puede parecer desafiante.
• No entiende los niveles apropiados de expresión emocional según las diferentes personas y situaciones: puede besar a un desconocido, saltar en una iglesia, etc.
• No se interesa por la última moda de juguetes, series de TV o ropa.


HABILIDADES DE COMUNICACIÓN:
• No suele mirarte a los ojos cuando te habla.
• Interpreta literalmente frases como: "hay miradas que matan".
• Se cree aquello que se le dice aunque sea disparatado.
• No entiende las ironías ("A ti no te gustan los helados"), los dobles sentidos, ni los sarcasmos.
• Habla en un tono alto y peculiar: como si fuera extranjero, cantarín o monótono como un robot.
• Posee un lenguaje pedante, hiperformal o hipercorrecto, con un extenso vocabulario.
• Inventa palabras o expresiones idiosincrásicas.
• En ocasiones parece estar ausente (como "en la luna"), absorto en sus pensamientos.
• Habla mucho.
• Se interesa poco por lo que dicen los otros.
• Le cuesta entender una conversación larga.
• Cambia de tema cuando está confuso.


HABILIDADES DE COMPRENSIÓN:
• Le cuesta trabajo entender el enunciado de un problema con varias frases y necesita que le ayuden explicándoselo por partes.
• Tiene dificultad en entender una pregunta compleja y tarda en responder.
• A menudo no comprende la razón por la que se le riñe, se le critica o se le castiga.
• Le es difícil entender cómo debe portarse en una situación social determinada.
• Se suele poner las zapatillas o la camiseta del revés o no encuentra cómo ponerse correctamente el pantalón.
• Tiene una memoria excepcional para recordar datos, por ejemplo: fechas de cumpleaños, hechos sin importancia, etc.
• Le gustan las asignaturas lógicas como las matemáticas y las ciencias en general.
• Aprendió a leer solo o con escasa ayuda a una edad temprana.
• Su juego simbólico es escaso (juega poco con muñecos) y en general demuestra escasa imaginación y creatividad.
• Es original al enfocar un problema o al darle una solución.
• Tiene un sentido del humor peculiar.


INTERESES ESPECÍFICOS:

• Está fascinado por algún tema en particular y selecciona con avidez información o estadísticas sobre ese interés. Por ejemplo, los números, vehículos, mapas, clasificaciones de equipos deportivos o calendarios.
• Ocupa la mayor parte de su tiempo libre en pensar, hablar o escribir sobre su tema.
• Suele hablar de los temas que son de su interés sin darse cuenta si el otro se aburre.
• Repite compulsivamente ciertas acciones o pensamientos. Eso le da seguridad.
• Le gusta la rutina. No tolera bien los cambios imprevistos (rechaza una salida inesperada).
• Tiene rituales elaborados que deben ser cumplidos. Por ejemplo, alinear los juguetes antes de irse a la cama.


HABILIDADES DE MOVIMIENTO:

• Posee una pobre coordinación motriz.
• No tiene destreza para atrapar una pelota.
• Tiene el niño un ritmo extraño al correr.
• Tiene problemas para vestirse.
• Le cuesta abrocharse los botones o hacer un lazo con la cordonera de los zapatos.


OTRAS CARACTERÍSTICAS:

• Miedo, angustia o malestar debido a sonidos ordinarios, como aparatos eléctricos.
• Ligeros roces sobre la piel o la cabeza.
• Llevar determinadas prendas de ropa.
• Ruidos inesperados (la bocina de un coche).
• La visión de ciertos objetos comunes
• Lugares ruidosos y concurridos.
• Ciertos alimentos por su textura, temperatura.
• Una tendencia a agitarse o mecerse cuando está excitado o angustiado.
• Una falta de sensibilidad a niveles bajos de dolor.
• Tardanza en adquirir el habla, en pocos casos.
• Muecas, espasmos o tics faciales inusuales.
• Dificultad para tragar la saliva y babeo.

miércoles, 6 de octubre de 2010

Trastorno del lenguaje en el Sindrome de ASperger

El trastorno específico del lenguaje (TEL) Síndrome de Asperger

Forma parte de los criterios esenciales para el diagnóstico del autismo. Por el contrario, en referencia al Síndrome de Asperger, no solo no menciona la necesidad de que exista un problema del lenguaje, si no que, por el contrario, incluye como criterio necesario para el diagnóstico que no exista un retardo significativo en el lenguaje; entendiendo por retraso significativo la falta de uso de palabras simples más allá de los dos años o de frases comunicativas pasados los 3 años. Sin embargo, no se debe deducir que no existe relación entre el lenguaje y el Síndrome de Asperger. En realidad, prácticamente siempre está presente alguna alteración del lenguaje en el Síndrome de Asperger. Lo que ocurre es que los aspectos formales del lenguaje no están alterados, aunque sí lo están los aspectos pragmáticos, es decir, el uso del lenguaje en relación con el contexto.

Es decir, el lenguaje tiene dos dimensiones, una no social, ligada estrictamente al sentido literal de las palabras y la sintaxis; y otra social, derivada de la función de las palabras en relación con el contexto social en el que se generan las palabras. En los estudios clásicos sobre el lenguaje se han considerado estas dimensiones como independientes una de otra. Por tanto, un individuo con un TEL, podría tener un déficit únicamente en los aspectos formales del lenguaje.

Si se considera que la dislexia se sustenta en un déficit fonológico, aspecto disfuncional que comparten una parte importante de niños con TEL, es comprensible entender el nexo entre dislexia y Síndrome de Asperger. Esta asociación, aunque es poco común, debe contemplarse coma una posibilidad en algunos niños con Síndrome de Asperger.

La hiperlexia, consiste en una excelente habilidad para la mecánica lectora, pero con una compresión lectora muy baja. Algunos niños con Síndrome de Asperger pueden presentar este problema que, en cierto modo, podría ser el equivalente del trastorno semántico pragmático del lenguaje, aplicado a la lectura.

sábado, 25 de septiembre de 2010

Causas de los síntomas del TOC, y pautas diagnósticas del DSM IV

Causas de los síntomas del TOC, y pautas diagnósticas del DSM IV

14 de Abril de 2010 | escrito por Amelia Catalan Borja | clasificado en General, OER
Pautas diagnósticas del trastorno obsesivo compulsivo por el DSM IV
A. Presencia de obsesiones definidas por:
1. Pensamientos, impulsos o imágenes recurrentes y persistentes que se experimentan como intrusas e inapropiadas y que causan notable ansiedad o molestia.
2. Los pensamientos, impulsos o imágenes no son únicamente preocupaciones excesivas sobre problemas de la vida real.
3. La persona intenta de neutralizar esos pensamientos, impulsos o imágenes con algún otro pensamiento o acción.
4. La persona reconoce que los pensamientos, impulsos o imágenes son productos de su propia mente, no impuestos desde fuera como en la inserción del pensamiento.
Las compulsiones se definen por:
1. Conductas (p.ej., lavarse las manos, ordenar, comprobar) o actos mentales (p.ej., orar, contar, repetir palabras en silencio) repetitivos que la persona se siente empujada a realizar en respuesta a una obsesión o de acuerdo con reglas que debe aplicar de forma rígida.
2. Las conductas o actos mentales intentan reducir o evitar un acontecimiento temido, pero son excesivos o no conectados realistamente con ese temor.
B. La persona reconoce que las obsesiones o compulsiones son excesivas o poco razonables.
C. Las obsesiones y compulsiones interfieren de manera significativa en el funcionamiento psicosocial.
D. Si hay otro trastorno del eje I, las obsesiones y compulsiones no se explican por el mismo y le exceden.
E. Las obsesiones y compulsiones no se deben a los efectos de una sustancia psicoactiva o enfermedad médica.
Curso
Aunque el trastorno obsesivo-compulsivo se suele iniciar en la adolescencia o a principios de la edad adulta, también puede hacerlo en la infancia. La edad modal de inicio es menor en los varones que en las mujeres: entre los 6 y 15 años para los varones, y entre los 20 y 29 años para las mujeres. La mayor parte de las veces la aparición del trastorno es de carácter gradual, si bien se han observado casos de inicio agudo. La mayoría de los individuos presentan un curso crónico con altas y bajas, con exacerbaciones de los síntomas que podrían estar relacionadas con acontecimientos estresantes. Alrededor del 15 % muestra un deterioro progresivo de las relaciones sociales y ocupacionales. Aproximadamente un 5 % sigue un curso de carácter episódico, con síntomas mínimos o ausentes en los períodos intercríticos.
Patrón familiar
La tasa de concordancia del trastorno obsesivo-compulsivo es superior en los gemelos homocigotos que en los dicigotos. La incidencia de trastorno obsesivo-compulsivo en parientes de primer grado de individuos con síndrome de la Tourette es superior a la observada en la población general.
Diagnóstico Diferencial
El trastorno obsesivo-compulsivo debe diferenciarse del trastorno de ansiedad debido a enfermedad médica. El trastorno de ansiedad relacionado con sustancias se diferencia del trastorno obsesivo-compulsivo porque las obsesiones o compulsiones se consideran etiológicamente relacionadas con esta sustancia (p. ej., drogas, fármacos o tóxicos).
Los pensamientos, impulsos, imágenes o comportamientos recurrentes o intrusos pueden aparecer en el contexto de muchos otros trastornos mentales. El diagnóstico de trastorno obsesivo-compulsivo no debe efectuarse si el contenido de las ideas o rituales se relaciona exclusivamente con otro trastorno mental (p. ej., preocupación por la propia apariencia en el trastorno dismórfico corporal, inquietud por un objeto o situación temidos en la fobia específica o social, estiramiento del cabello en la tricotilomanía). El diagnóstico adicional de trastorno obsesivo-compulsivo puede seguir estando indicado si el contenido de las obsesiones o compulsiones no mantiene relación alguna con el trastorno mental concomitante.
En el episodio depresivo mayor la constante cavilación sobre acontecimientos potencialmente desagradables o sobre posibles acciones alternativas es una característica frecuente y se considera un aspecto de la depresión congruente con el estado de ánimo más que un síntoma de trastorno obsesivo-compulsivo.
El trastorno de ansiedad generalizada se caracteriza por preocupaciones excesivas, que se diferencian de las obsesiones por el hecho de que el individuo las experimenta como una inquietud excesiva referente a circunstancias de la vida real. En cambio, el contenido de las obsesiones no suele versar sobre problemas de la vida real, y el individuo las considera inapropiadas. Si estas ideas perturbadoras de carácter recurrente se relacionan exclusivamente con el miedo a padecer o estar padeciendo una enfermedad importante y este miedo deriva de la incorrecta interpretación de síntomas físicos, en vez de un trastorno obsesivo-compulsivo debe diagnosticarse una hipocondría.
Sin embargo, si la preocupación por tener una enfermedad se acompaña de rituales como lavados o comprobaciones excesivas por el miedo a empeorar o bien a contagiar dicha enfermedad a los demás, puede estar indicado el diagnóstico adicional de trastorno obsesivo-compulsivo. Si existe una preocupación prominente por contraer la enfermedad (más que por padecerla) y no hay comportamiento ritual alguno, el diagnóstico más apropiado es fobia específica a la enfermedad. La capacidad de estos individuos para reconocer que las obsesiones o compulsiones resultan excesivas o irracionales se manifiesta a lo largo de un continuum.
En ocasiones en el trastorno obsesivo- compulsivo el sentido de la realidad puede haberse perdido y la obsesión adquiere a veces dimensiones delirantes (p. ej., la creencia de que uno es el responsable de la muerte de otro individuo por el simple hecho de haberla deseado en algún momento). En estos casos la presencia de síntomas psicóticos puede hacerse constar mediante el diagnóstico adicional de trastorno delirante o trastorno psicótico no especificado.
La especificación con poca conciencia de enfermedad puede ser útil en las situaciones que se encuentran a medio camino entre la obsesión y el delirio (p. ej., un individuo cuya preocupación por contraer una enfermedad, aunque exagerada, es menos intensa que en el trastorno delirante y se justifica por la ubicuidad innegable de los gérmenes).
Las ideas delirantes de carácter recurrente y los comportamientos estereotipados extraños que se observan en la esquizofrenia se diferencian de las obsesiones y compulsiones por el hecho de no revestir carácter egodistónico y no ser congruentes con la realidad. No obstante, algunos individuos presentan síntomas de trastorno obsesivo-compulsivo y esquizofrenia a la vez, lo que justifica el diagnóstico simultáneo de ambos trastornos. Los tics (en el trastorno de tics) y los movimientos estereotipados (en el trastorno de movimientos estereotipados) deben diferenciarse de las obsesiones.
A diferencia de los actos compulsivos, los tics y los movimientos estereotipados son típicamente menos complejos y no tienen como objetivo neutralizar una obsesión. Algunos individuos presentan síntomas de trastorno obsesivo-compulsivo y trastorno de tics a la vez, lo que puede justificar el diagnóstico simultáneo de ambos trastornos
Algunas actividades como comer (p. ej., trastornos alimentarios), el comportamiento sexual (p. ej., parafilias), el juego (p. ej., juego patológico) o el consumo de sustancias (p. ej., dependencia o abuso de alcohol), han recibido la calificación de «compulsivas» cuando se llevan a cabo de forma excesiva.
Sin embargo, no pueden considerarse compulsiones toda vez que la persona suele obtener placer a través de dichas actividades y muchos desean abandonarlas debido a sus consecuencias perjudiciales. Aunque el trastorno obsesivo-compulsivo de la personalidad y el trastorno obsesivo-compulsivo comparten semejanzas nominales, las manifestaciones clínicas de estos trastornos son bastante diferentes.
El trastorno obsesivo-compulsivo de la personalidad no se caracteriza por la presencia de obsesiones o compulsiones; el individuo, ya al principio de la edad adulta, está permanentemente preocupado por el orden, el perfeccionismo y el control. Si el individuo presenta síntomas de ambos trastornos, puede estar indicado el diagnóstico simultáneo de trastorno obsesivo-compulsivo de la personalidad y trastorno obsesivo-compulsivo. Las supersticiones y los comportamientos repetidos de comprobación son frecuentes en la vida cotidiana. En estos casos sólo debe considerarse el diagnóstico de trastorno obsesivo-compulsivo si aquéllos suponen una pérdida diaria de tiempo significativa o dan lugar a un acusado deterioro de la actividad global del individuo o a un malestar clínicamente significativo.
Un trastorno de la personalidad es un patrón permanente e inflexible de experiencia interna y de comportamiento que se aparta acusadamente de las expectativas de la cultura del sujeto, tiene su inicio en la adolescencia o principio de la edad adulta, es estable a lo largo del tiempo y comporta malestar o perjuicios para el sujeto.
Las diferencias entre las fobias y el TOC son:
1) Las obsesiones se caracterizan por una preocupación continua por los pensamientos repetitivos y perturbadores.
2) El TOC se caracteriza por elevada ansiedad general y estado de ánimo disfórico.
3) Los rituales en los pacientes con TOC son necesarios aunque no se encuentren en presencia del estímulo fóbico.
Los pacientes obsesivos tienden a padecer depresiones más graves que los pacientes con otros trastornos de ansiedad. Vaughan (1976, citado en Espada, Olivares y Méndez, 2004) encontró una incidencia de depresión entre pacientes obsesivos del 17 al 35%. Turner y cols. (1986, citado en Espada, Olivares y Méndez, 2004) encontraron que todos los pacientes evaluados tenían un grado significativo de depresión evaluado mediante el BDI.
En la mayoría de las ocasiones la depresión suele ser secundaria al TOC. Rachman y Hodgson (1980, citado en Espada, Olivares y Méndez, 2004) informaron que un 55% de sus pacientes no presentaban un trastorno depresivo antes de comenzar a padecer el TOC mientras que muchos de esos pacientes desarrollaron la depresión más tarde. Para Welner y Horowitz (1976, citado en Espada, Olivares y Méndez, 2004) hay una probabilidad tres veces mayor de que la depresión siga al TOC en lugar de precederlo.
Ambos trastornos, el TOC y la depresión suelen agravarse mutuamente por lo que se produce un círculo vicioso. Por otro lado, el DSM IV permite el diagnóstico concurrente de ambos trastornos, considerándose diagnóstico principal a aquel que haya aparecido en primer lugar.
Aunque los delirios esquizofrénicos pueden asemejarse a las obsesiones y los esquizofrénicos pueden manifestar también conductas ritualistas, resulta fácil diferenciar ambos trastornos. Para realizar el diagnóstico diferencia entre el TOC y la esquizofrenia hay que tener en cuenta:
1) Los sujetos con TOC no manifiestan síntomas positivos como alucinaciones y trastornos del pensamiento.
2) La mayoría de los obsesivos (excepto aquellos con ideas sobrevaloradas) reconocen la irracionalidad de su comportamiento.
3) Los rituales en la esquizofrenia no parecen tener un objetivo u obedecen a alguna instrucción externa. Por el contrario, los rituales de los sujetos con TOC sirven claramente para alguna función específica.
4) Los obsesivos no experimentan la sensación de ser controlados o dirigidos por fuerzas externas y sus dificultades no se deben a la suspicacia y desconfianza características de la esquizofrenia.
Como ocurre con cualquier otro trastorno, los sujetos con TOC cumplen varios atributos patológicos de la personalidad. Algunos de estos pacientes cumplirán los criterios diagnósticos del trastorno obsesivo-compulsivo de la personalidad o del trastorno de la personalidad por dependencia.
Un estudio realizado por (Mavissakalian y Hammen, 1987, citado en Espada, Olivares y Méndez, 2004) encontró que las características de la personalidad son importantes predictores del resultado del tratamiento en la agorafobia.
Se llegó a asumir que el inicio del TOC siempre estaba precedido por un trastorno obsesivo-compulsivo de la personalidad. Estudios recientes indican que este trastorno de la personalidad no se da siempre en el TOC.
También se indica en la literatura que algunos sujetos con TOC presentan trastorno esquizoide de la personalidad. Se afirma que estos pacientes serían los más resistentes a los tratamientos cognitivo conductuales y farmacológicos disponibles en la actualidad. En estos casos el proceso terapéutico es más dificultoso y aparentemente menos eficaz. El mantenimiento de los resultados suele ser también más problemático.
Aunque la presencia de un trastorno esquizoide de la personalidad no imposibilita el diagnóstico de TOC, sí constituye una señal de pronóstico desfavorable debiéndose adaptar el tratamiento a este subgrupo de sujetos.
Las conductas obsesivas y los rituales pueden verse en otros trastornos. McKeon, McGuffin y Robinson, (1984, citado en Espada, Olivares y Méndez, 2004) han descrito la existencia de obsesiones y compulsiones en sujetos que se encuentran en proceso de recuperación de traumatismos craneoencefálicos. En ocasiones esos síntomas permanecen durante años e incluso después de recuperado el daño neurológico.
También se ha relacionado el TOC con el síndrome de Gilles de la Tourette. Ambos trastornos se dan simultáneamente en algunos sujetos y se ha establecido una relación patofisiológica (Pauls y cols. 1986, citado en Espada, Olivares y Méndez, 2004). Con frecuencia, los pacientes con síndrome de Gilles de la Tourette suelen tener obsesiones. También los sujetos con TOC suelen presentar en ocasiones conductas similares a tics. Rasmussen y Tsuang (1986, citado en Espada, Olivares y Méndez, 2004) informaron que sólo el 4,8% de una muestra de 44 sujetos tenían ambos diagnósticos de forma concurrente. Cuando el sujeto cumple criterios de ambos trastornos pueden ser diagnosticados los dos.
La bulimia nerviosa también se suele caracterizar por la presencia de obsesiones. También los pacientes obsesivos suelen tener a menudo episodios de ingesta voraz, están preocupados por su funcionamiento corporal y suelen realizar rituales de ejercicio físico. En los bulímicos aparece una urgencia intensa por comer y la comida suele reducir la ansiedad. Ambos trastornos se pueden diagnosticar también de forma concurrente.
Estas dificultades que pueden aparecer en el diagnóstico diferencial del TOC tienen mayor relevancia cuando se necesita realizar el diagnóstico diferencial entre dos conductas problema: ideación suicida en un caso de depresión u obsesiones de suicidio en un caso de obsesiones puras con depresión secundaria.
La necesidad de realizar el diagnóstico diferencial correcto se debe a lo siguiente:
a) Si nos encontramos con obsesiones de suicidio el tratamiento de elección es la exposición y la técnica de reestructuración cognitiva, no sólo no es efectiva sino que también puede conllevar el que el sujeto convierta las “racionalizaciones” en conductas de neutralización, agravando así el problema.
b) Si el sujeto tiene ideación suicida en el marco de una depresión y realizamos exposición disminuiríamos la ansiedad que le producen esos pensamientos incrementando el riesgo de suicidio. Además el trastorno no mejoraría sino que la exposición a los pensamientos negativos haría empeorar la sintomatología depresiva.

Introducción

Tipos de Trastorno Obsesivo Compulsivo

Dentro del TOC se pueden diferenciar ocho tipos:
  • Lavadores y limpiadores: son personas a las que carcomen obsesiones relacionadas con la contaminación a través de determinados objetos o situaciones.
  • Verificadores: las que inspeccionan de manera excesiva con el propósito de evitar que ocurra una determinada catástrofe.
  • Repetidores: son aquellos individuos que se empeñan en las ejecuciones de acciones repetitivas.
  • Ordenadores: son personas que exigen que las cosas que les rodean estén dispuestas de acuerdo con determinadas pautas rígidas, incluyendo distribuciones simétricas.
  • Acumuladores: coleccionan objetos insignificantes, de los que no pueden desprenderse.
  • Ritualizadores mentales: acostumbran a apelar a pensamientos o imágenes repetitivas con el objeto de contrarrestar su ansiedad provocadora de ideas o imágenes, que constituyen las obsesiones.
  • Atormentados y obsesivos puros: experimentan pensamientos negativos reiterados, que resultan incontrolables y bastante perturbadores.
  • Sexuales: consiste en pensamientos sexuales recurrentes, que incluyen sobre todo un temor exagerado a ser homosexual.

Diagnósticos

El TOC en niños comienza entre los 7 a 10 años y tiene una prevalencia de entre 0,3 al 1,9 por ciento en niños y adolescentes. Un 33 por ciento de los adultos con TOC dicen que sus síntomas empezaron en la infancia. Frecuentemente el niño se avergüenza de sus compulsiones porque no son lógicas, pero no las puede evitar, por miedo a que algo mucho peor suceda. A veces los síntomas afectan mucho al niño en el colegio. Otras veces sólo están presentes en casa, y los padres puede creer que el niño los hace para fastidiarles.
El TOC es más frecuente de lo que se creía hace años. Se calcula que aproximadamente el 2 por ciento de la población lo padece. Esta cifra incluye la estimación de pacientes que encubren su enfermedad y que todavía no han sido diagnosticados.

Tratamientos

  • Farmacoterapia: La medicación es útil en el control de los síntomas del TOC pero a menudo, si se deja el fármaco, sobreviene una recaída. La mayoría de las personas necesitará medicarse indefinidamente.El primer tratamiento específicamente aprobado para su uso en el TOC fue el antidepresivo tricíclico clomipramina (Anafranil). Los psicofármacos de segunda generación, que son utilizados hoy en día, se llaman inhibidores selectivos de la recaptación de serotonina (ISRS). Estudios extensos han demostrado que estos inhibidores favorecen, al menos ligeramente, a casi el 80 por ciento de los pacientes. Y en más de la mitad de los casos, la medicación alivia los síntomas del TOC al disminuir la frecuencia e intensidad de las obsesiones y compulsiones. La mejoría por lo general no se alcanza hasta las dos o más semanas de tratamiento.
  • Terapia de Exposición y Prevención de Respuesta (EPR): La psicoterapia tradicional y el psicoanálisis, dirigidos a ayudar al paciente a percibir su problema, no es útil para el TOC. Sin embargo, un método específico psicológico, denominado EPR, es eficaz en muchas personas, especialmente en las que presentan rituales conductistas. Mediante este método el paciente se enfrenta, deliberada o voluntariamente, al objeto o idea temida, ya sea directamente o con la imaginación. Al mismo tiempo, el paciente es alentado a evitar sus rituales con apoyo y medios provistos por el terapeuta, y posiblemente por otros que el paciente reclute para asistirle. Los estudios realizados y la práctica diaria demuestran que la EPR es una terapia muy exitosa para la mayoría de los pacientes que la completan y los efectos positivos perduran una vez finalizado el tratamiento.

Trastorno obsesivo-compulsivo

Trastorno obsesivo-compulsivo

Es un trastorno de ansiedad en el cual las personas tienen pensamientos, sentimientos, ideas, sensaciones (obsesiones) o comportamientos repetitivos e indeseables que los impulsan a hacer algo (compulsiones).
Con frecuencia, la persona se comporta de cierta manera para librarse de los pensamientos obsesivos, pero esto sólo brinda alivio temporal. El hecho de no llevar a cabo los rituales obsesivos puede causar una enorme ansiedad.

Causas, incidencia y factores de riesgo

El trastorno obsesivo-compulsivo es más común de lo que alguna vez se pensaba y la mayoría de las personas que lo desarrollan muestra síntomas hacia la edad de 30 años.
Hay varias teorías acerca de la causa del trastorno obsesivo compulsivo, pero ninguna ha sido confirmada. En algunos informes, este trastorno se asocia con un traumatismo craneal o con infecciones. Algunos estudios han mostrado que hay anomalías cerebrales en pacientes con este trastorno, pero se requiere de más investigación.
Aproximadamente el 20% de las personas con este trastorno presenta tics, lo que sugiere que la afección puede tener relación con el síndrome de Tourettesíndrome de Tourette, pero este vínculo no es claro.

Síntomas

  • Obsesiones o compulsiones que no se deben a una enfermedad o consumo de drogas.
  • Obsesiones o compulsiones que ocasionan gran sufrimiento o interfieren con la vida cotidiana.
Hay muchos tipos de obsesiones y compulsiones. Un ejemplo es un miedo excesivo a los gérmenes y la compulsión de lavarse las manos de manera repetitiva para protegerse de infecciones.
La persona generalmente reconoce que el comportamiento es excesivo o irracional.

Signos y exámenes

Su propia descripción del comportamiento puede ayudar a diagnosticar el trastorno. Un examen físico puede descartar causas físicas y una evaluación psiquiátrica puede descartar otros trastornos mentales.
Los cuestionarios, como la Escala Obsesivo Compulsiva de Yale-Brown (Yale-Brown Obsessive Compulsive Scale,YBOCS), pueden ayudar a diagnosticar este trastorno y hacerle un seguimiento al progreso del tratamiento.

Tratamiento

El trastorno obsesivo compulsivo se trata utilizando medicamentos y terapia.
El primer medicamento que se considera usualmente es un tipo de antidepresivo llamado inhibidor selectivo de la recaptación de la serotonina (ISRS). Estos medicamentos abarcan:
  • Citalopram (Celexa)
  • Fluoxetina (Prozac)
  • Fluvoxamina (Luvox)
  • Paroxetina (Paxil)
  • Sertralina (Zoloft)
Si un antidepresivo ISRS no es efectivo, el médico puede prescribir un tipo de antidepresivo de la vieja generación llamado antidepresivo tricíclico. La clomipramina es uno de estos y es el medicamento más antiguo para el trastorno obsesivo compulsivo. Por lo regular funciona mejor que los antidepresivos ISRS en el tratamiento de esta afección, pero puede tener efectos secundarios desagradables, como:
  • Dificultad para iniciar la micción
  • Caída de la presión arterial al pararse
  • Resequedad en la boca
  • Somnolencia
En algunos casos, se pueden combinar la clomipramina y un ISRS. Otros medicamentos, como los antipsicóticos atípicos en bajas dosis (incluyendo risperidona, quetiapina, olanzapina or ziprasidona), han demostrado que sirven. Las benzodiazepinas pueden ofrecer algún alivio para la ansiedad, pero por lo general sólo se usan con los tratamientos más confiables.
La terapia cognitiva conductista (TCC) ha demostrado que es el tipo de psicoterapia más efectiva para este trastorno. El paciente es expuesto muchas veces a una situación que desencadena los pensamientos obsesivos y aprende gradualmente a tolerar la ansiedad y resiste la urgencia de llevar a cabo el acto compulsivo. Se considera que la medicación y la TCC son mejores que cualquier tratamiento solo para reducir los síntomas.
La psicoterapia se puede utilizar para:
  • Brindar formas efectivas de reducir el estrés
  • Reducir la ansiedad
  • Resolver conflictos internos

Expectativas (pronóstico)

El trastorno obsesivo-compulsivo es una enfermedad prolongada (crónica) con períodos de síntomas graves, seguidos de períodos de mejoramiento. Sin embargo, es poco común que se presente un período completamente libre de síntomas. La mayoría de las personas mejora con el tratamiento.

Complicaciones

Las complicaciones a largo plazo de este trastorno tienen que ver con el tipo de obsesiones o compulsiones. Por ejemplo, el lavado constante de las manos puede causar ruptura de la piel. Sin embargo, normalmente este trastorno no progresa a otra enfermedad.

Situaciones que requieren asistencia médica

Solicite una cita con el médico si sus síntomas interfieren con su vida diaria, el trabajo o las relaciones interpersonales.

Prevención

No se conoce una forma de prevención para este trastorno.

Nombres alternativos

Neurosis obsesiva-compulsiva; TOC

Referencias

Blais MA, Smallwood P, Groves JE, Rivas-Vazquez RA. Personality and personality disorders. In: Stern TA, Rosenbaum JF, Fava M, Biederman J, Rauch SL, eds. Massachusetts General Hospital Comprehensive Clinical Psychiatry. 1st ed. Philadelphia, Pa: Mosby Elsevier; 2008:chap 39.
Feinstein RE, Connelly JV. Personality disorders. In: Rakel RE, ed. Textbook of Family Medicine. 7th ed. Philadelphia, Pa: Saunders Elsevier;2007:chap 60.
Koran LM, Hanna GL, Hollander E, Nestadt G, Simpson HB, et al. Practice guideline for the treatment of patients with obsessive-compulsive disorder. Am J Psychiatry. 2007;164:5-53.
Stein DJ, Denys D, Gloster AT, et al. Obsessive-compulsive disorder: diagnostic and treatment issues. Psychiatr Clin North Am. 2009;32:665-685.

¿Cuáles son las causas del TOC? ¿Tengo yo la culpa?

¿Cuáles son las causas del TOC? ¿Tengo yo la culpa?

Algunos familiares se han preguntado, “Si tengo rasgos subclínicos, ¿desarrollaré ese trastorno?”.
No hay pruebas que respalden ese vínculo.
De hecho, muchas personas tienen rasgos obsesivo-compulsivos durante toda su vida y no llegan a desarrollar un TOC.
Tanto los factores ambientales como genéticos parecen contribuir a la aparición de los síntomas obsesivo- compulsivos.
Los últimos estudios genéticos, junto con un análisis de anomalías neurobioquímicas en personas con TOC, indican que este trastorno puede tener un cierto componente genético. Así, varios miembros de una gran familia pueden estar afectados por un TOC u otros trastornos relacionados, como el síndrome de la Tourette (ST).
Los miembros de la familia pueden presentar diversos síntomas, obsesiones y compulsiones, ansiedad generalizada, crisis de angustia y tics complejos motores o vocálicos (síndrome de la Tourette).
Según los estudios genéticos, existe un índice de concordancia más elevado de TOC en gemelos monocigóticos (cerca del 65 %) que en gemelos bicigóticos (alrededor del 15 %). Hasta la fecha no se han realizado estudios sobre hijos adoptivos o gemelos que hayan crecido separados.
Parece ser que las personas afectadas por un TOC presentan una vulnerabilidad genética que se ve influida por situaciones de estrés y factores ambientales, originando la aparición de síntomas. Aunque la mayoría de las anomalías se asocian a un neurotransmisor llamado serotonina, es posible que 11también participen otros neurotransmisores.
En otras investigaciones se ha sugerido la alteración de algunas regiones específicas del cerebro como causantes de los síntomas obsesivo-compulsivos.
Dichas regiones del cerebro son muy ricas en receptores de serotonina y están asociadas al aprendizaje de procesos y a conductas de aproximación/huida. También se han identificado trastornos similares al TOC en el reino animal. Por ejemplo, existe un trastorno consistente en limpiarse y lamerse en exceso que puede afectar a perros, gatos o incluso pájaros.
Dicho trastorno produce caída del pelo o de las plumas por lamerse o escarbarse con el pico en exceso, de forma compulsiva. Los daños en la piel pueden causar infección y, en casos extremos, poner en peligro la vida del animal. Por fortuna, los animales afectados responden a los mismos medicamentos utilizados para tratar el TOC, que actúan a través de un mecanismo serotoninérgico. Pese a que muchas investigaciones científicas se han centrado en factores biológicos, existe una extensa literatura publicada sobre el modelo teórico de aprendizaje del TOC. El modelo más popular se basa en la teoría de dos fases de Mowrer para la adquisición y el mantenimiento de actitudes de miedo y rechazo.
En la primera fase de la adquisición, objetos neutrales (retretes, tijeras), pensamientos (“alguien se va a hacer daño”) o imágenes (el demonio) se asocian a miedo/ansiedad, a través de su relación con un estímulo de aversión que produce malestar.
En la segunda fase, o de mantenimiento, se refuerza el rechazo de los desencadenantes (situaciones, objetos) ya que así disminuye la ansiedad. Esta explicación es demasiado simplista. Además, los desencadenantes internos (pensamientos, imágenes, impulsos) pueden producir angustia y desatar compulsiones.
Por otra parte, las compulsiones no siempre se exteriorizan. De hecho, muchas personas afectadas por el TOC describen compulsiones mentales, como contar, analizar una conversación o comprobar una habitación mentalmente.
Los modelos cognitivos complementan los modelos de conducta o aprendizaje, abordando el proceso cognitivo típicamente alterado en el TOC. Pese a que estos pensamientos tan molestos para las personas con TOC son comunes para la mayoría de nosotros, esas personas experimentan un malestar excesivo, por miedo a que suceda una catástrofe, y les resulta más difícil rechazar ese tipo de pensamientos. Los investigadores del campo cognitivo están estudiando los fenómenos cognitivos (creencias, memoria, procesamiento de la información, actitudes, percepciones) para distinguir los procesos de razonamiento obsesivo-compulsivo de las formas comunes de pensamiento.
Es importante reconocer que el TOC no es “culpa” de la persona afectada. Igualmente, usted, como familiar, ha de saber que no es el causante del TOC; éste no está originado por una determinada educación. Los padres que sufren un TOC temen enseñar a sus hijos a tener los síntomas. Un padre que no para de “lavarse” puede tener un hijo que no para de “comprobar cosas”. Aunque la genética parece desempeñar un papel en el TOC y los hijos imitan a los padres, no es posible aprender la ansiedad que acompaña al TOC de los padres.
Quizá sea humano sentirse responsable de los fenómenos psicológicos que no tienen una explicación única y clara.
Es posible que se pregunte a sí mismo: “Bien, si yo no he sido, ¿cuál es la causa?”. Actualmente, la mejor explicación general es la siguiente: una predisposición genética en la que muy probablemente esté implicado el neurotransmisor serotonina puede determinar que una persona sea vulnerable al desarrollo de un TOC. Ciertos valores, la ética y las creencias personales pueden contribuir a ello, pero los padres no causan el TOC.
Todos podemos sentirnos culpables por la forma en que hemos educado a nuestros hijos o hemos respondido a nuestro cónyuge. Culpar a los familiares no conduce a nada. Por el contrario, éstos pueden aprender a participar eficazmente en el tratamiento del TOC y a desempeñar un papel crucial facilitando mejoras funcionales y no favoreciendo la persistencia de los síntomas.
Usted, como familiar, puede aprender conductas de apoyo que le alejen de las compulsiones e influir en la evolución de los síntomas de la persona con TOC y en su vida.

Un ratón obsesivo compulsivo

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ElMundo.es (Por Angeles López)   
lunes, 27 de agosto de 2007
El aseo compulsivo lesionó la piel. (Foto: Jing Lu, Jeff Welch y Guoping Feng | 'Nature')Investigadores estadounidenses han creado, mediante ingeniería genética, ratones obsesivos compulsivos que presentan los síntomas típicos que sufren las personas con este trastorno. El estudio, publicado en 'Nature', también muestra cómo con la inyección de un gen o la administración de un antidepresivo consiguen una mejoría de esta patología.  El trastorno obsesivo compulsivo lo padece en torno al 2% de la población mundial. Se caracteriza por obsesiones (pensamientos no deseados) y compulsiones (acciones repetitivas a modo de rituales que llegan a generar ansiedad y tensión). Aunque un tipo de antidepresivos, los inhibidores selectivos de la recaptación de serotonina, pueden disminuir estos síntomas, sólo funcionan en la mitad de los casos.
Tampoco está claro si la principal causa de esta enfermedad es una alteración del sistema de la serotonina (una sustancia sintetizada en las neuronas), ya que algunos estudios han mostrado que circuitos en los que intervienen otros neurotransmisores como la dopamina o el glutamato también están implicados en este trastorno.
Por estos motivos, el poco conocimiento sobre la enfermedad y la escasa eficacia de los medicamentos, se precisa desarrollar nuevos tratamientos. Sin embargo, esto es complicado sin comprender mejor la base neurológica de la enfermedad, por la complejidad de los factores genéticos y ambientales involucrados en esta patología y por la carencia de un buen modelo animal. Y esto es precisamente lo que ha logrado esta investigación que ha contado con el patrocinio de los Institutos Nacionales de Salud de Estados Unidos.

Un tipo de sinapsis

Investigadores de la Universidad de Duke en Durham, Carolina del Norte (Estados Unidos), suprimieron en ratones un gen, el Sapap3, que está involucrado en la comunicación mediada por el glutamato en la sinapsis córtico-estrial (sistema de señales o impulsos de un tipo de células nerviosas). Estudios anteriores habían implicado el trastorno obsesivo compulsivo con uno de estos circuitos del cuerpo estriado, una zona en mitad del cerebro relacionada con la coordinación de los movimientos voluntarios. Sin embargo, no se sabía exactamente qué conexiones fallaban.
A los cuatro meses de haberles suprimido el gen, los roedores mostraron pérdida de cabello y heridas en la piel debido a un aseo compulsivo. También se comprobó que presentaban una mayor tasa de ansiedad que aquellos animales a los que no se les había modificado genéticamente.
Posteriormente, al introducir, mediante la inoculación de un virus, la proteína que produce el gen Sapap3 se observó que el comportamiento compulsivo y la ansiedad de los ratones se redujo. También se detectó un efecto similar cuando se les administró inhibidores de la recaptación de la serotonina, el antidepresivo que se utiliza para tratar este trastorno.
Según los investigadores, estos resultados identifican un importante papel del Sapap3 en la función sináptica del glutamato en el circuito córtico-estrial. "Éste es el primer estudio que relaciona directamente comportamientos como el obsesivo compulsivo con anomalías en el sistema glutamatérgico en un específico circuito cerebral, lo que podría conducir a nuevas dianas para desarrollar fármacos", señala Guoping Feng, de la Universidad de Duke, y principal autor del trabajo.
"Ahora el reto será trasladar lo que hemos aprendido de este impresionante y nuevo modelo genético animal para ayudar a los 2,2 millones de estadounidenses atormentados por pensamientos y conductas repetitivas", explica el doctor Thomas R. Insel, director del Instituto de Salud Mental de Estados Unidos.
Por su parte, Steven E. Hyman, del departamento de Neurobiología de la Universidad de Harvard (Massachusetts, EEUU) comenta en un artículo, publicado también en 'Nature', que no hay que olvidar que lo observado en esta investigación se produce en ratones, y que es altamente improbable que lo ocurrido en tales modelos animales se repita idénticamente en los trastornos psiquiátricos humanos.
No obstante, reconoce que este estudio "nos dirige a centrar nuestra atención en los circuitos fronto-estrial-talámico tanto de los pacientes humanos como de los modelos animales para el trastorno obsesivo compulsivo. También nos da una serie de pistas de que esta conducta está asociada con una enfermedad cuya base está en una anomalía sináptica de las neuronas. Esto debería ayudar a comprender este trastorno a nivel molecular".

Los escáneres cerebrales muestran quiénes están en mayor riesgo del trastorno obsesivo compulsivo

Los escáneres cerebrales muestran quiénes están en mayor riesgo del trastorno obsesivo compulsivo PDF Imprimir E-Mail
HealthDay News   
martes, 22 de julio de 2008
Hallan menos actividad en la región que controla el pensamiento habitual, señalan los investigadores.
Una actividad reducida en la región cerebral involucrada con frenar el comportamiento habitual podría ayudar a identificar a las personas que están en mayor riesgo de padecer el trastorno obsesivo compulsivo. Medir esta subactivación con la imagen por resonancia magnética funcional (IRMf) podría constituir una mejora respecto a las técnicas de diagnóstico actuales que dependen de entrevistas clínicas con el paciente y que, por tanto, no pueden detectar este trastorno hasta que éste no se haya desarrollado.
De acuerdo con la información de respaldo de un estudio que aparece en la edición del 18 de julio de Science, en torno al 2 y 3 por ciento de la población sufre del trastorno obsesivo compulsivo, caracterizado por pensamientos recurrentes y acciones repetitivas como lavar constantemente las manos. Esta afección parece ser hereditaria, pero los científicos aún no han sido capaces de determinar con precisión las bases genéticas reales.
Investigadores de la Universidad de Cambridge del Reino Unido midieron la actividad cerebral de la corteza orbitofrontal lateral (COF) con IRMf en 14 individuos sin historial familiar de trastorno obsesivo compulsivo, 14 personas con este trastorno y 12 de sus parientes inmediatos.
La COF lateral está involucrada en el proceso de toma de decisiones y el comportamiento.
Los participantes que tenían trastornos compulsivos o parientes con esta afección mostraban una subactivación en esta área del cerebro.
"Una alteración en la función de áreas del cerebro que controlan el comportamiento flexible probablemente predisponga a las personas a desarrollar síntomas rígidos compulsivos que son característicos del trastorno obsesivo compulsivo", explicó en un comunicado de prensa en el autor del estudio, el Dr. Samuel Chamberlain, del departamento de psiquiatría de la Universidad de Cambridge. "Este estudio muestra que estos cambios cerebrales son hereditarios y representan un factor de vulnerabilidad potencial. El diagnóstico actual del trastorno obsesivo compulsivo es subjetivo, y una mejor comprensión de las causas subyacentes de este trastorno podría conducir a un diagnóstico más preciso y a mejores tratamientos clínicos".
Más información
Visite el National Institute of Mental Health para más información sobre el trastorno obsesivo compulsivo.

Cuáles son los trastornos de ansiedad más comunes

Cuáles son los trastornos de ansiedad más comunes PDF Imprimir E-Mail
Infobae.com   
viernes, 23 de octubre de 2009
El miedo y la fobia son conceptos diferentes que tienden a confundirse. Cómo diferenciar los tipos de trastornos de ansiedad para tratarlos correctamente.

Mientras que el miedo es un sentimiento normal que se presenta ante un peligro inminente, las fobias, uno de los más frecuentes trastornos de ansiedad, es un temor irracional y exagerado ante objetos, animales o situaciones cuya peligrosidad no justifica esa reacción.

Los trastornos de ansiedad, uno por uno
* Agorafobia: Marcado temor a alejarse del domicilio, a caminar solos por la calle, viajar en medios de transportes. Son siete veces más frecuentes en las mujeres, que en los hombres.
* Ataque de pánico: Es uno de los trastornos de ansiedad que más se incrementó. Las crisis que se presentan son espontáneas e inesperadas, y simulan una crisis cardiaca. Es decir, cuando se produce un hecho desencadenante (que puede ser la muerte de un familiar, un susto, o un hecho banal como agacharse bruscamente) comienzan a repetirse síntomas inesperados durante un tiempo breve -suelen durar entre 10 y 20 minutos- pero tienden a repetirse con frecuencia variable hasta reproducirse varias veces por día, en algunos casos.
Quien padece esta enfermedad de múltiples causas (donde intervienen la predisposición genética, factores desencadenantes y condicionamientos psicosociales) generalmente recibe la incomprensión de su familia, pues prevalece el desconocimiento que lleva a restarle importancia o a culpar al "panicoso" de no poner voluntad. Así, su calidad de vida y la de su entorno disminuyen notablemente.
Síntomas:
-Sudoración
-Sensación de ahogo o dificultad para tragar
-Sensación de irrealidad o despersonalización (estar separado de uno mismo)
-Náuseas o molestias abdominales
-Temblores o flojedad en las piernas
-Palpitaciones o taquicardia
-Inestabilidad, mareo o desmayo
-Opresión o malestar toráxico
-Miedo a perder el control o volverse loco
-Miedo a morir

Si una persona padece cuatro o más de estos síntomas acompañados con la aparición temporal y aislada de miedo puede tratarse de un ataque de pánico, por lo que debería consultar con un profesional para un diagnóstico y tratamiento adecuado.
Muchas de las personas con pánico pasan años consultando a médicos de diferentes especialidades antes de llegar a un especialista en psiquiatría y lograr un diagnóstico preciso.

* Trastorno de ansiedad social (TAS): Es un trastorno hoy bien definido, crónico, que arruina o disminuye fuertemente la calidad de vida del individuo. Es un miedo irracional a hacer el ridículo, a cometer un error.

Las personas que la padecen, comienzan a sentir: sudoración, palpitaciones, deseos urgentes de orinar, falta de aire, mareos, sensación de desmayo, fuerte temblor cuando no se pone terriblemente colorado temblor cuando no se pone terriblemente colorado, etc., cuando, por ejemplo deben concurrir a realizar algún tramite, a la universidad, etc.

En ocasiones, este temor particular se presenta en situaciones nuevas, o se circunscribe a determinadas situaciones como dar examen, hablar en público o ejecutar un instrumento.
En otros casos, la fobia es generalizada y el paciente evita toda situación de contacto social.

Este tipo de trastornos comienza generalmente en la infancia o en la adolescencia y puede prolongarse indefinidamente toda la vida.

Lamentablemente, el trastorno permanece sin diagnóstico ya que es raro que el paciente consulte por el problema a un especialista, no siendo la mayoría de las veces, el cuadro, reconocido por médicos generales.

El paciente se define como tímido, evita o no cumple con los horarios y compromisos sociales. A veces hasta rechaza una promoción en su trabajo, abandonan sus carreras, a causa de que implica mayor contacto social.

Afecta algo más a los varones que a las mujeres, incide en 13 de cada 100 personas según estadísticas norteamericanas y se complica frecuentemente con depresión secundaria, abuso de alcohol, drogas o medicamentos ansiolíticos mal administrados.

Lo curioso de éste trastorno, si se le deja librado a su normal evolución o no se realiza el tratamiento adecuado, se cronifica y se va hacia la depresión o el abuso de sustancias.

Lo que importa, como siempre, es que el diagnóstico precoz evita las complicaciones y permite disfrutar de una mayor calidad de vida.

* Trastorno obsesivo compulsivo (TOC): Es una enfermedad en que el individuo que la padece, es avasallado por pensamientos violentos, angustiantes y hace rituales para evitarlos.
Muchas veces, nos enteramos o conocemos a personas que, usan guantes aunque sea verano, verifican que la llave de gas este perfectamente cerrada, guardan objetos innecesarios, pasan horas del día acomodando los placares, bajan tres veces de su auto para comprobar que cerraron con llave la puerta de su casa, y creemos estar frente a personas “maniacas”, desconociendo que estas actitudes repetitivas y absurdas son las que nos indican que la persona que la realiza esta sufriendo una obsesión.

Obsesión por la limpieza, por verificar todo, por acumular, por ordenar simétricamente y no poder elegir, son cinco formas en que puede llegar a expresarse el Trastorno Obsesivo Compulsivo (TOC), una enfermedad psiquiátrica que altera la vida de quien lo sufre.

En otros casos el fenómeno se inclina hacia lo compulsivo:
. El sujeto ve una tijera y teme sufrir el impulso de clavársela a un ser querido.
. Siente la compulsión de robar un objeto, de realizar un acto cualquiera, de orinar en determinado sitio

La persona con TOC cree que si no concreta el ritual, se va a desencadenar un hecho trágico. Claro que esos rasgos deben persistir durante mucho tiempo para considerarse una enfermedad. Y en el caso de los chicos, esos rasgos no deben confundirse con la necesidad de repetición que forma parte de su proceso de aprendizaje.

Para el doctor Gustavo Bustamante, de la Fundación Fobia Club, puede aparecer en la infancia, aunque la persona obsesiva compulsiva -o su familiar- suelen demorar hasta siete años en recurrir a un especialista. "Para que surja son necesarios una carga genética, una lesión física como haber sufrido meningitis o tener padres con TOC.

El obsesivo compulsivo sabe qué le pasa, se siente ridículo y hasta humillado por lo que le sucede.

"Cuando las obsesiones y compulsiones no son pasajeras e interfieren en un normal desarrollo de la vida conviene consultar a un especialista", dice Bustamante.

La modalidad terapéutica actual es combinar psicofármacos, con psicoterapia. "Al tratamiento con medicamentos, nosotros le sumamos la terapia cognitiva comportamental. Creemos que el trabajo en grupo es muy eficaz porque genera esperanza, la idea de que no se está solo y un mecanismo de identificación que genera una competitividad sana"

La terapia cognitiva trabaja sobre el modelo del procesamiento de la información. Lleva gradualmente al paciente a que enfrente la situación que teme evitando el ritual compulsivo "para que desconfirme" su idea rara. Es limitada en el tiempo y centrada en el aquí y el ahora del paciente con un programa de tareas para realizar en su entorno habitual, explica el Dr. Gustavo Bustamante.

Estudios científicos realizados últimamente, hallaron una fuerte correlación entre trastornos de personalidad con pensamientos bizarros (como el obsesivo-compulsivo) y un incremento en una enzima que regula el metabolismo de los neurotransmisores.

* Trastorno de ansiedad generalizada (TAG): Se presenta como una preocupación excesiva, con relación a una situación, eventos o a otras personas. Lo sufre alrededor del 5 % de la población. Las personas que lo sufren están constantemente pensando y anticipándose negativamente a los hechos. Por ejemplo, se preocupan por posibles accidentes o desgracias que puede sufrir algún familiar, aunque este, no se encuentre en peligro o en riesgo.
Este tipo de miedo es crónico, y es por esto que la persona necesita tener constantes reaseguros a fin de poder bajar su nivel de ansiedad. Como por ej., llamar o hacer que lo llamen varias veces en el día los familiares para confirmarle que están bien. Suele confundirse con un tipo de personalidad "ansiosa" y de ahí que la persona llegue a consulta después de padecerlo mucho tiempo.

Se presenta abruptamente. Existe en el individuo una predisposición hereditaria para sufrir el trastorno de ansiedad generalizada, al igual que como ocurre con todas las personas que sufren un cuadro de ansiedad.

Por lo general el poder imaginativo de los que sufren esta patología es muy alto y muy rico, lamentablemente no muy variado. Por esto si el esposo no llega a horario, se imaginan que pronto van a tocar y timbre y le dirán: “Usted es la viuda de González" o si pasa una ambulancia con la sirena, inmediatamente lo asocian “con un accidente del familiar".

Los síntomas son: tensión motora (temblores, dolores musculares, inquietud), sensaciones corporales (ahogos, taquicardias, diarreas, nauseas, "nudo en la garganta" etc.) hipervigilancia, dificultad para concentrarse, dificultades para dormir exageración en la respuesta de alarma.

La realidad nos muestra que existe una disminución notable en la calidad de vida del paciente, y los familiares se ven coartados y limitados en sus propias actividades ya que tienen que estar constantemente informando a qué lugares van, cuanto tiempo se van a demorar. Y cuando ocurre algún imprevisto tratan de avisar lo más rápido posible a fin de que el otro se quede más tranquilo.

* Trastorno por estrés post traumático: Es la aparición de una serie de síntomas que le siguen a la exposición de un acontecimiento estresante, traumático, real. Los síntomas pueden ser sueños recurrentes, imágenes intrusas, como un accidente automovilístico.

* Las fobias específicas: Temores irracionales, ante la presencia de cualquier objeto o situación temida como animales (cucarachas, ratas, etc.) o parte de ellos (plumas, etc.), sustancias u objetos (sangre, botones) o situaciones (tormentas, inundaciones, etc.) que provocan fuerte temor al exponerse a ellas y que el paciente trata a toda costa de evitar.

Como la claustrofobia, una de las más comunes fobias específicas, que es el temor a encontrarse en lugares cerrados, pequeños y no poder escapar, situación que provoca trastornos parecidos a una crisis de pánico

El cuadro fóbico es un padecimiento crónico, pero de excelente pronóstico.

Identifican una molécula cerebral implicada en el trastorno obsesivo-compulsivo

Identifican una molécula cerebral implicada en el trastorno obsesivo-compulsivo PDF Imprimir E-Mail
Europa Press   
lunes, 26 de abril de 2010
Investigadores del Colegio Médico de Weill Cornell en Nueva York han identificado una molécula cerebral que podría participar en la patología del trastorno obsesivo-compulsivo. Los resultados del estudio se publican en la edición digital de la revista 'Nature Medicine'.
   El trastorno obsesivo-compulsivo se define por la presencia de pensamientos obsesivos y acciones compulsivas repetitivas, a menudo se acompaña con ansiedad y síntomas depresivos. Se cree que en el trastorno participa una región cerebral conocida como estriado y sus conexiones con la corteza cerebral. Sin embargo, se desconocen aún las bases moleculares de la enfermedad.    Los científicos, dirigidos por Shahin Rafii, muestran que los ratones que carecen de una molécula específica de las neuronas llamada Slitrk5 exhiben conductas similares a las del trastorno como un acicalado excesivo y una mayor ansiedad. Estas características conductuales pueden aliviarse con fluoxetina, un fármaco que suele recetarse para tratar el trastorno obsesivo-compulsivo.
   Por otra parte, los ratones que carecen de Slitrk5 muestran una activación excesiva de partes de la corteza cerebral y anomalías en el estriado. Además de la identificación de una nueva molécula que participa en el trastorno obsesivo-compulsivo, los ratones descritos en el estudio podrían ser útiles como modelo animal de este trastorno psiquiátrico y en investigaciones para nuevas terapias.

Descubren una red de regiones cerebrales implicada en la mayoría de enfermedades mentales

Descubren una red de regiones cerebrales implicada en la mayoría de enfermedades mentales PDF Imprimir E-Mail
   
viernes, 04 de junio de 2010
Esta estructura se ha relacionado con la esquizofrenia, el trastorno bipolar, el Alzheimer, el autismo, los trastornos afectivos y, posiblemente, el trastorno obsesivo compulsivo.
El I Congreso de la Red Neuronal por Defecto servirá para poner en común los últimos descubrimientos en torno a la red neuronal por defecto, una estructura descubierta recientemente compuesta por diferentes regiones cerebrales interconectadas que son muy activas en reposo pero que se desactivan durante la realización de tareas cognitivas.
La Unidad de Psicosis e Investigación del Hospital Benito Menni de Sant Boi, Barcelona, ha detectado que los pacientes con trastorno bipolar presentan una anomalía en la red neuronal por defecto, la zona cerebral en la que este equipo de investigadores localizó, hace unos meses, alteraciones estructurales y funcionales que podrían subyacer en la esquizofrenia. Además de la esquizofrenia y el trastorno bipolar, la estructura se ha relacionado recientemente con otras enfermedades mentales como el Alzheimer, el autismo, los trastornos afectivos y, posiblemente, el trastorno obsesivo compulsivo.
Según Edit Pomarol-Clotet, psiquiatra del Hospital Benito Menni, la red neuronal por defecto "está activa cuando estamos ensimismados en nuestro pensamientos, tiene relación con la conciencia de ser uno mismo". Las personas con diferentes enfermedades mentales presentan problemas para desactivar esta red cuando necesitan responder a un estímulo externo o concentrarse en una tarea, lo que crea interferencias entre su mundo interior y el exterior.
"Es muy importante perfilar qué áreas cerebrales se ven anormales en comparación con la gente sana", afirma la doctora Pomarol-Clotet. Estos descubrimientos abren la puerta a "elaborar fármacos más específicos que actúen sobre esas áreas con el objetivo de mejorar la salud de los pacientes".
Más de 200 investigadores de todo el mundo se reúnen entre hoy y mañana en el I Congreso de la Red Neuronal por Defecto, organizado por el Complejo Asistencial Benito Menni. Los expertos presentan diferentes estudios que relacionan la actividad de una red de regiones cerebrales con la mayoría de enfermedades mentales como la esquizofrenia, la psicosis, el Alzheimer y el autismo.

La ansiedad puede controlarse por medio de una psicoterapeuta

La ansiedad puede controlarse por medio de una psicoterapeuta PDF Imprimir E-Mail
 
lunes, 02 de agosto de 2010
Si usted suele llegar tarde a todas partes porque antes de salir tiene que verificar 20 veces si puso el cerrojo a la puerta o apagó el gas, si siente la necesidad de lavarse las manos insistentemente por miedo a cualquier contagio o si en su casa no resiste ver las cosas puestas sin seguir una simetría, puede estar sufriendo del trastorno obsesivo compulsivo (TOC), un problema discapacitante que interfiere con la vida diaria y las relaciones interpersonales.

Aunque todos tenemos algunas ideas obsesivas sobre cosas como la puntualidad, el aseo o la necesidad de hacer listas para organizarnos, cuando las ideas recurrentes se convierten en el centro de la vida, afectan el funcionamiento personal y entorpecen el trabajo o los vínculos de pareja, es necesario hacer un alto y preguntarse si la situación se pasó de lo normal.
El TOC "son pensamientos, imágenes e impulsos que aparecen de manera recurrente y que se meten dentro de la conciencia de la persona de una manera ajena a su voluntad", explica el psiquiatra Rodrigo Córdoba. "Esas obsesiones el sujeto las vive como desagradables y, a pesar de que intenta apartarlas no puede hacerlo", señala.
Por su parte, el psiquiatra Luis Felipe Orozco explica que "la compulsión es el acto como se compensa la angustia por la idea obsesiva. Si yo tengo obsesión de suciedad me lavo mucho las manos, por ejemplo. De este modo, la vida empieza a girar en torno a ideas y compulsiones, por eso es una enfermedad", dice.
Muchas personas piensan que esta situación hace parte de su personalidad, que es su manera de ser y por eso no consultan al especialista, pero no es así cuando se sale de control. Para resolverla se requiere tanto medicamento como tratamiento psicoterapéutico, pues el problema puede estar asociado a una carga genética o a un desorden biológico.
Incluso, la Organización Mundial de la Salud ubicó este trastorno de ansiedad en la lista de las 10 primeras causas de discapacidad, en cuanto a la pérdida de ingresos y deterioro de la calidad de vida.
Aunque muchos la mantengan escondida, dentro de los trastornos psiquiátricos, el TOC, es el cuarto en frecuencia, después de las fobias, el abuso de sustancias y las depresiones.

Hombres y mujeres por igual

Esta afección se presenta tanto en hombres como en mujeres y se manifiesta a lo largo de toda la vida, pero usualmente se hace más notoria al final de la adolescencia.
Se estima que a nivel mundial, entre el 0,5 por ciento y el 5,5 por ciento de la población puede padecerla y en un 60 por ciento de los casos va acompañada con depresión.

Obsesiones famosas

Varios famosos han padecido TOC. Uno de los casos más sonados es el del futbolista David Beckham, quien en el 2006 confesó a la prensa que sufría de este trastorno y que lo manifestaba con un orden excesivo en casa y una fijación por los objetos organizados en números pares.
Howard Hughes, el famoso aviador multimillonario que interpretó Leonardo Di Caprio en la película 'El Aviador', también sufrió este trastorno, que lo llevó a aislarse y a quedar por fuera de la realidad al final de su vida.
"Hughes es un ejemplo de cómo esta enfermedad puede llegar a ser tan incapacitante, si no se trata a tiempo", dice Orozco.

viernes, 24 de septiembre de 2010

Un nuevo gen vinculado al autismo

Un nuevo gen vinculado al autismo PDF Imprimir E-Mail
ElMundo.es (América Valenzuela)   
martes, 13 de marzo de 2007
Las alteraciones genéticas con conducen al autismo son muy variadas y sutiles. En los últimos años se ha llegado a la conclusión de que el grado de autismo varía en función de la combinación y cantidad de alteraciones. Una investigación del Instituto Pasteur de París (Francia) ha descubierto una pieza del enorme puzzle que es el 'genoma autista', el gen SHANK3.
Este gen se encuentra mutado en un pequeño número de individuos con autismo, según explica el estudio publicado en la edición digital de la revista 'Nature Genetics'. "Está localizado en el cromosoma 22q13, una región relacionada con los déficits en el lenguaje y deficiencias de aprendizaje", ha explicado a elmundo.es Thomas Bourgeron, director de la investigación. En 2003, el mismo equipo de investigadores había descubierto en un pequeño número de individuos con autismo, mutaciones en dos de los genes que codifican las neuroliginas (el NLG3 y el NLGN4), unas proteínas que desempeñan un papel crucial en la arquitectura de la sinapsis "Esto nos indicó que el funcionamiento de la neuroligina debería recibir una mayor atención en la búsqueda de las bases biológicas de los ASD", ha señalado.
Ahora han constatado la relevancia de estas proteínas en el autismo. El gen SHANK3, también conocido como ProSAP2, regula la organización estructural de las dendritas al influir sobre las neuroliginas. Por eso, los individuos que presentan mutaciones que afectan a los genes NLGN o al SHANK3 tienen alterado el desarrollo de las conexiones neuronales esenciales para la comunicación social y el lenguaje.

Mutaciones en tres familias

Los desórdenes del espectro de espectro autista (ASD, según sus siglas en inglés) constituyen un rango de trastornos que influyen en a la interacción social y la comunicación. Afectan a seis de cada 1.000 niños. Aproximadamente entre un 3% y un 6% de los casos están causados por reordenaciones cromosómicas. Una pequeña región del cromosoma 22q13 se ve frecuentemente afectada en individuos en los que existen déficits cognitivos asociados a la conducta autista.
Los científicos secuenciaron el gen SHANK3 en más de 200 individuos con ASD y descubrieron mutaciones en tres familias. Un miembro de una de las familias tenía una supresión significativa en el gen, mientras que dos hermanos de otra familia presentaban una supresión menor. En la tercera familia, una chica con autismo tenía una supresión en SHANK3, mientras que su hermano, afectado con una forma leve de autismo llamado síndrome de Asperger, tenía una copia adicional de SHANK3.
Bourgeron asegura que es muy difícil identificar los genes relacionados con el autismo si no están vinculados con una enfermedad genética bien definida, como el síndrome del X frágil, la esclerosis tuberosa o la neurofibromatosis. "Son muchos los genes conocidos relacionados con los desórdenes de espectro autista. Sin embargo, la mayoría de los individuos afectados por autismo (85%) no tienen asociado una enfermedad genética y los genes relacionados con su dolencia no están identificados".

La testosterona prenatal influiría en el autismo

La testosterona prenatal influiría en el autismo: estudio PDF Imprimir E-Mail
Bibliomed, Inc. (Reuters Health)   
jueves, 13 de septiembre de 2007
Los niños expuestos a altos niveles de testosterona en el útero materno mostraron más síntomas relacionados con el autismo en fases más avanzadas de su vida, según un estudio que sugiere que la hormona masculina jugaría un rol clave en el complejo desorden cerebral.
Los resultados apoyan la hipótesis de que niveles altos de testosterona pueden contribuir al autismo y refuerza las conclusiones procedentes de pruebas con animales, indicó uno de los autores del estudio, Simon Baron-Cohen, director del Centro de Investigación del Autismo de la Universidad de Cambridge.
Baron-Cohen consideró que los resultados de la investigación en marcha son alentadores, pero advirtió que no señalan un vínculo directo entre el autismo y la testosterona y explicó que podría haber otros factores determinantes.
Ninguno de los 235 niños que participaron en el estudio tenía autismo.
"Hay una correlación significativa, que continúa siendo importante cuando se controlan otros factores", dijo el experto el martes en un encuentro patrocinado por la Asociación Británica para el Avance de la Ciencia.
El por qué de la importancia de la testosterona no quedó claro, a pesar de que Baron-Cohen comentó que los factores del entorno podrían ser relevantes.
Los síntomas del autismo van del retraso mental leve como el observado en el síndrome de Asperger a una incapacidad mental más elevada.
Según los resultados de una reciente encuesta, uno de cada 150 niños estadounidenses sufre autismo o algún desorden del espectro del autismo, una condición menos grave, como el propio síndrome de Asperger.
Nadie sabe qué provoca el autismo, un complejo desorden del desarrollo que incluye problemas de interacción social y comunicación.
Sin embargo, a comienzos de este año un grupo de científicos publicó un amplio estudio que indicó que tiene numerosas causas genéticas.
Los expertos coinciden en que el autismo, un conjunto de diferentes desórdenes, se debe probablemente a diversos factores del entorno que afectan al niño que padece una predisposición genética. La testosterona en el útero materno podría ser uno de estos factores.
En el estudio de Baron-Cohen, los investigadores midieron los niveles fetales de testosterona en mujeres embarazadas a las que se les habían extraído muestras de líquido amniótico por otros motivos.
Cuando los niños tuvieron ocho años, los expertos emplearon cuestionarios para ver si preferían las actividades sociales o individuales y cuán empáticos eran.
Esto permitió medir los rasgos que, en una forma extrema, son indicativos del autismo.
En el estudio, los niños con mayores niveles de testosterona fetal tenían mejores patrones de recuerdo, pero no estaban interesados en socializar.
El próximo paso es colaborar con investigadores daneses en un banco biológico con alrededor de 90.000 muestras de líquido amniótico para evaluar si hay una relación directa entre la testosterona fetal y el autismo.

El síndrome de Asperger estaría ligado a respuesta del cortisol

El síndrome de Asperger estaría ligado a respuesta del cortisol PDF Imprimir E-Mail
Bibliomed, Inc. (FUENTE: Psychoneuroendocrinology)   
viernes, 17 de abril de 2009
Durante el despertar suele producirse un aumento en el cortisol, una hormona generada por la glándula adrenal y emitida como respuesta al estrés.
Ahora, expertos británicos informaron que esta respuesta está ausente en los adolescentes varones con síndrome de Asperger. lo que explicaría algunos de los síntomas de la condición, como la necesidad de rutinas y la resistencia al cambio.
Entre otras funciones, la capacidad de adaptarse al cambio es controlada por el eje Hipotálamo-Pituitario-Adrenal (HPA), que regula el brusco aumento del cortisol durante el despertar, conocido como "respuesta del cortisol al despertar", explicó el equipo en la revista Psychoneuroendocrinology.
"La respuesta del cortisol al despertar es un fenómeno neuroendocrino fuerte y reproducible que puede relacionarse positivamente con el bienestar psicológico y físico", añadieron los autores.
El doctor Mark Brosnan, de la University of Bath, y sus colegas dijeron que su investigación apunta a la falta de respuesta en el eje HPA en las personas con síndrome de Asperger, lo que ayudaría a explicar porqué estas personas tienen dificultades si se presentan pequeños cambios en su rutina y ambiente.
En el estudio, los expertos midieron el cortisol en la saliva de 20 adolescentes varones con síndrome de Asperger y de 18 controles de la misma edad, al momento de despertarse y 30 minutos después.
Aunque fue evidente una respuesta importante del cortisol al despertar en el grupo de control, no sucedió lo mismo en las personas con Asperger.
"En nuestro estudio, el aumento típico marcado del cortisol, con máximos a los 30 minutos de despertar, sólo tuvo una magnitud importante en el grupo de control. Por lo tanto, el síndrome de Asperger, al menos en los adolescentes varones, parece caracterizarse por una falla en la respuesta del cortisol al despertar", escribieron Brosnan y colegas.
El equipo señaló que se requieren más estudios para evaluar este "fenómeno intrigante" en el síndrome de Asperger.

Administrar oxitocina a autistas promueve su conducta social

Administrar oxitocina a autistas promueve su conducta social PDF Imprimir E-Mail
Europa Press   
miércoles, 17 de febrero de 2010
La administración de oxitocina en pacientes autistas con un funcionamiento elevado parece promover la conducta social, según un estudio del Centro de Neurociencia Cognitiva en Lyon (Francia) que se publica en la edición digital de la revista 'Proceedings of the National Academy of Sciences' (PNAS).

A pesar de su función intelectual conservada, los pacientes que sufren el síndrome de Asperger y otros trastornos del espectro autista con un alto funcionamiento no suelen participar de forma adecuada con otras personas en situaciones sociales. La oxitocina es una hormona activa en las conductas sociales y las emociones e investigaciones previas han mostrado que la hormona es deficitaria en algunos niños con autismo.
Los investigadores, dirigidos por Angela Sirigu, administraron oxitocina a través de inhalación a 13 pacientes con trastornos del espectro del autismo con alto funcionamiento y confirmaron la distribución de la hormona al medir los niveles sanguíneos de los pacientes. Para medir los cambios conductuales, los investigadores observaron a los pacientes y controles en un juego virtual de pasar balones.
En un experimento separado,  los autores midieron la atención ante pistas sociales importantes cuando los pacientes estaban observando imágenes de rostros humanos.
Los pacientes tratados con oxitocina inhalada mostraban más atención ante los indicios visuales cuando observaban las caras humanas y eran más propensos a procesar indicios sociales durante el juego virtual de pase de balón que los controles en ambos experimentos.
A pesar de la considerable variación individual en las respuestas sociales, los investigadores sugieren que los resultados merecen futuros estudios sobre la administración a largo plazo de oxitocina para promover la conducta social.