miércoles, 6 de octubre de 2010

Trastorno del lenguaje en el Sindrome de ASperger

El trastorno específico del lenguaje (TEL) Síndrome de Asperger

Forma parte de los criterios esenciales para el diagnóstico del autismo. Por el contrario, en referencia al Síndrome de Asperger, no solo no menciona la necesidad de que exista un problema del lenguaje, si no que, por el contrario, incluye como criterio necesario para el diagnóstico que no exista un retardo significativo en el lenguaje; entendiendo por retraso significativo la falta de uso de palabras simples más allá de los dos años o de frases comunicativas pasados los 3 años. Sin embargo, no se debe deducir que no existe relación entre el lenguaje y el Síndrome de Asperger. En realidad, prácticamente siempre está presente alguna alteración del lenguaje en el Síndrome de Asperger. Lo que ocurre es que los aspectos formales del lenguaje no están alterados, aunque sí lo están los aspectos pragmáticos, es decir, el uso del lenguaje en relación con el contexto.

Es decir, el lenguaje tiene dos dimensiones, una no social, ligada estrictamente al sentido literal de las palabras y la sintaxis; y otra social, derivada de la función de las palabras en relación con el contexto social en el que se generan las palabras. En los estudios clásicos sobre el lenguaje se han considerado estas dimensiones como independientes una de otra. Por tanto, un individuo con un TEL, podría tener un déficit únicamente en los aspectos formales del lenguaje.

Si se considera que la dislexia se sustenta en un déficit fonológico, aspecto disfuncional que comparten una parte importante de niños con TEL, es comprensible entender el nexo entre dislexia y Síndrome de Asperger. Esta asociación, aunque es poco común, debe contemplarse coma una posibilidad en algunos niños con Síndrome de Asperger.

La hiperlexia, consiste en una excelente habilidad para la mecánica lectora, pero con una compresión lectora muy baja. Algunos niños con Síndrome de Asperger pueden presentar este problema que, en cierto modo, podría ser el equivalente del trastorno semántico pragmático del lenguaje, aplicado a la lectura.

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